Por qué grabar vídeos si ya hago videoconferencias

Por qué grabar vídeos si ya hago videoconferencias

Esta duda, la de por qué grabar vídeos si ya se ofrecen videoconferencias, es de esas cuestiones que más se repiten al iniciar proyectos audiovisuales para formación.

 

También en alguna ocasión he vivido una conversación a la inversa: si tenemos ya grabaciones explicativas, para qué programar un calendario de videoconferencias.

 

En realidad creo que en ambos casos, detrás hay una cierta confusión entre diferentes canales de comunicación que, en realidad, solo tienen en común el formato audiovisual.

 

Por ello esta entrada tiene como fin ayudarte a decidir qué te conviene con toda la información sobre la mesa.

 

Como ya es costumbre, al final te dejo una infografía con los aspectos esenciales sobre este tema. Vamos desmenuzando dudas:

 

 

¿Sirven para lo mismo?

 

Pues no, ese es una de los aspectos más importantes, no sirven para lo mismo, de hecho, sirven para fines diferentes.

 

En otro post anterior ya había comentado que la clave del éxito de una producción audiovisual para el aprendizaje, es tenerla integrada en el modelo andragógico que estructura el proceso de enseñanza en su conjunto.

 

Ahí ya mencionaba alguna de las diferencias entre la emisión en directo y el contenido producido.

 

Añado a continuación esas y otras cuestiones para terminar de perfilar ambos canales de comunicación:

 

  1. Streaming o emisión en directo, lo usamos para:
    • Interactuar con el alumnado, esta es la gran fortaleza de este formato en procesos de enseñanza y aprendizaje. Y es así porque alcanzamos dos objetivos cruciales:
        • La participación de cada estudiante,
        • La relación directa profesor/a y alumn@.
    • Además, al convocar a nuestro alumnado el mismo día y a la misma hora, es adecuado para todo lo que implique la colaboración entre participantes.
Por tanto, las videoconferencias son la opción para aquellas actividades síncronas en los que queramos lograr  la participación, potenciar las relaciones entre iguales, y con el/la docente.

 

  1. Vídeos producidos, los usamos para:
    • Explicaciones o tutoriales de contenido estable en el tiempo. Básicamente se trata de concebir grabaciones de corta duración que facilitan:
        • acercarse por vez primera a un tema,
        • o repasarlo tras haberlo estudiado.
    • Información necesaria para enfrentarse luego a las actividades que van a suceder de forma síncrona. El abanico de posibilidades vuelve a ser amplio, pero por poner ejemplos puede ser:
        • desde una explicación o marco teórico para participar en un debate,
        • a una escena concebida como enunciado de un supuesto o caso sobre el que luego trabajar.
    • Otros comunicados. En este cajón de sastre incluyo las actualizaciones o avisos que, por su contenido más o menos duradero, se puedan beneficiar de este formato audiovisual.
Como vemos, los vídeos son adecuados para contenidos estables con los que facilitamos la comprensión del contenido a la vez que humanizamos la comunicación con nuestr@s alumn@s.

 

A modo de primera conclusión, y en sintonía con lo que vengo defendiendo desde el inicio del blog, el formato audiovisual nos aporta algo tan crucial como favorecer el aprendizaje y la motivación.

 

Y eso lo logramos tanto con videoconferencias o emisiones en directo, como con vídeos producidos.

 

Es con el diseño metodológico de la impartición, con el que debemos ir detectando las finalidades de cada actividad o recurso didáctico para elegir el medio apropiado.

 

O, dicho de otra manera: fija qué objetivo pretendes en cada caso, y entonces sabrás cómo comunicarlo.

 

 

¿Voy a planificar igual para ellas?

 

No, no vas a planificar igual ni desde un punto de vista metodológico, ni desde uno de producción audiovisual.

 

Como ya se va deduciendo de la respuesta a la pregunta anterior, el encargo que vayas a realizar de una actividad síncrona en la que quieres participación, atender las dudas o hacer trabajar en equipo al alumnado tendrá unas características.

 

En cambio, otro encargo que realices para concebir un vídeo o serie de vídeos explicativos que apunten las claves de una unidad didáctica, y se aspire a que permanezcan en el tiempo a modo de consulta lógicamente se someterá a otras pautas.

 

De la misma forma, el trabajo de guionización y preparación ante la cámara en emisiones en vivo requiere dejar espacio para atender al público/ estudiantes, tener una figura de moderador según la cantidad de participantes, y sobre todo dar cabida a la espontaneidad y riqueza del momento, por decir algunas claves de la organización del evento que condicionarán la plataforma y realización para el mismo.

 

Sin embargo, los rodajes se someterán a una precisión en la grabación y edición precisamente para optimizar tiempos y recursos, así como dotarles de coherencia e identidad. Te recomiendo leer, si no pudiste hacerlo ya, la entrada que justo va marcando por dónde empezar si te quieres poner manos a la obra en videolearning, y que comenta estas mismas cuestiones.

 

Por todo lo anterior, la segunda conclusión confirma que la concepción y producción de emisiones en streaming o contenidos “enlatados” va a correr por sendas diferentes, incluso con recursos técnicos y gráficos marcadamente diferenciados que nos permitan comunicar de la mejor manera el mensaje para logar el fin que tiene cada caso.

 

 

Y, ¿mejor juntas o separadas?

 

Pues, en general, mejor juntas puesto que cumplen fines afines y complementarios.

 

Por ello mi recomendación es usar ambas, pero siempre de forma bien planificada y en coherencia con la estrategia androgógica del proyecto.

 

Me gusta compartir algún ejemplo real, y en este caso te incluyo este enlace a uno concreto de ADAMS Formación. En él encontrarás explicada con detalle la preparación de procesos selectivos a través de clases por videoconferencias que tienen, entre los múltiples recursos complementarios, vídeos explicativos llamados “clases grabadas”.

 

En esa misma página puedes leer íntegra la metodología que muestra precisamente esa visión de conjunto imprescindible para dotar de sentido a los diferentes contenidos audiovisuales.

 

Se trata de garantizar que el formato y el canal sean la mejor manera de comunicar el contenido, y ambos conformen un elemento significativo para el aprendizaje.

 

 

Me despido ya con la infografía que anota las claves que se he ido desgranando.

 

Antes de irte te animo a plantear usos que tú hayas hecho también del formato audiovisual, o posibilidades por explorar. 🙂

 

Por qué grabar vídeos si hago videoconferencias
Infografía: Por qué grabar vídeos si ya hago videoconferencias.

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